Menos estrellas más naturaleza

Llegar a Capurgana no es tan fácil como se piensa, pero tampoco imposible. Se necesita tiempo, paciencia (mucha) y sobre todo, tener la capacidad de cambiar las cinco estrellas de los hoteles por noches de luna llena.

Como llegar: en carro hasta Turbo o en avión hasta Acandí. En ambas ciudades se toma una lancha rápida hasta Capurgana.

Donde quedarse: hay una gran variedad de hostales y hoteles; Tacacurna Lodge (donde nos hospedamos) ofrece pequeñas cabañas privadas.

Que comprar: varios hippies viven en Capurgana y venden artesanías y pulseras. También son famosas las molas (arte textil de los Kuna).

Día 1:
Mientras todos continuaban durmiendo después del agotador viaje, decidí ponerme los tenis y salir a trotar.

Capurgana by Black Baccara

Después de desayunar, salimos a conocer el pequeño y colorido pueblo.

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Me sorprendió la cantidad de turistas extranjeros, disfrutando de sus vacaciones en un lugar descrito como remoto y paradisíaco.

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Luego de caminar por la playa, descubrimos un lugar perfecto para pasar la tarde: playa, mar, sol (ese fue más bien poco) y un buen libro: El umbral de la eternidad de Ken Follet

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No muy lejos encontramos un pequeño restaurante: una caseta de madera con mesas y sillas plásticas debajo de unas palmeras al lado del mar. ¡De las mejores centollas que he probado en mi vida! Son precisamente estos pequeños y rudimentarios lugares atendidos por varias generaciones, donde se encuentra la mejor sazón.

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Día 2:
Por un camino a través del bosque y una pequeña quebrada, se llega a El Cielo.

El Cielo parece pequeño, pero estar allí sentado, escuchando solo el sonido del agua y la naturaleza, es el lugar perfecto para recargar las energías perdidas en el día a día de la ciudad.

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En una pequeña choza, una pareja ofrece patacones y cerveza para los caminantes.

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Recomendación: nunca besen una langosta. Esta no se convierte en príncipe y sabe a… Si visitan Capurgana, Las delicias de Josefina son una parada obligatoria para almorzar.

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Malliot de Côte d’Dor Swim de la colección Tokio to Paris

La hermosa bisnieta de Josefina.

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Para mi pelo, desafortunadamente este es el único resorte que ha durado…

Los altos árboles forman una delicada capa de hojas por donde dejan entrever de forma sutil los rayos de sol.

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Cerca al muelle, hay un pequeño restaurante italiano. De nuevo junto al mar, bajo la luz de las velas, nos sentamos a disfrutar de una deliciosa pizza hecha en horno de leña.

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Día 3:
La Coquito es una casa de piedra de una pareja argentina quienes decidieron venir para quedarse. En el camino se encuentra la Piscina de los Dioses: las rocas forman una especie de estanque que solo se llena con la marea alta.

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Durante todo el camino hacia la Coquito, se tiene a un lado el mar y al otro el bosque tropical.

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Les recomiendo el agua de flor de Jamaica endulzada con miel y servida en un vaso de coco.

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Tenis de Nike, shorts y top de Adidas, camiseta de Gef, gorra de Roxy, reloj G-Shock de Casio

Sentarse entre las piedras y observar el movimiento del mar es un momento indescriptible de paz y armonía: la forma como rompen las olas contra las rocas y la espectacular gama de tonos azules y verdes aguas son inspiradores.

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Un masaje era justo lo que necesitábamos después de tres días de caminatas ecológicas.

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Día 4 Sapzurro:
Es un pequeño baldío cerca a Capurgana en toda la frontera con Panamá. Para mi felicidad, ese día el sol salió como no lo habíamos visto desde nuestra llegada.

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Sapzurro desde la montaña. La foto la tomé en la frontera entre Colombia y Panamá. Detrás de mí se encuentra La Miel (Panamá).

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Debido a la densa vegetación es poco el sol que logra asomarse a través de los árboles, por eso se ven pocas flores. Pero de forma inesperada se encuentra el San Joaquín.

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Si se observan con cuidado las piedras en el mar mientras se camina, aparecen maravillas como estas.

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Día 5:
Cerca de este pequeño estancamiento de agua se encontraba un árbol que por el viento había perdido sus pequeñas y delicadas flores y ahora flotaban pasivamente sobre el agua. Si la Bella Durmiente viviera en un bosque tropical, sería un lugar como este.

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La última noche no podía ser más perfecta. La luna llena iluminaba hasta el último rincón de la playa mientras se reflejaba de forma majestuosa sobre el agua.

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