La moda necesita cambiar

¿Qué es fast fashion?

Con la invención de la máquina de coser comenzó una de las industrias más fructíferas: 2.5 billones de dólares en utilidades anuales (El Tiempo)

La moda rápida se dio gracias a la apertura económica de países de Asía y marcas como H&M y Zara. Víctor Martínez, profesor de IESE y Felipe Caro, de la UCLA, dicen que en este negocio “se trata de introducir colecciones de ropa que siguen las últimas tendencias pero que han sido fabricadas de forma rápida y barata para ofrecerle al consumidor la posibilidad de acceder a las novedades del mundo de la moda a precios bajos.” Hoy es común ver a celebridades combinar el fast fashion con prendas de Prêt-a-Porter. Según los autores, una de las claves del éxito es la rápida rotación del producto, la variedad de referencias y la velocidad de cómo son remplazadas en los puntos de venta.

José Luis Nueno, PhD en Business Administration dice que el modelo “está basado en ir más rápido que la propia idea: las señoras quieren lo que leen en Elle o Vogue o lo que vieron en la televisión. El poder de (marcas como) Zara es su velocidad: pasar de la tendencia a tener la prenda en la tienda.

La economía mundial

Luego de la Segunda Guerra Mundial, hubo una gran demanda textil por parte de Europa y Estados Unidos. Colombia, país textil de “tradición centenaria” tuvo su gran auge en los años 70 y 80’s.

Las millonarias exportaciones se vieron afectadas por dos condiciones según lo explica Ricardo Mejia, asesor empresarial: “China entra al mercado mundial por primera vez, con su mano de obra barata, mucha investigación e inversión en maquinaria, se convierte en una competencia muy fuerte para Colombia. La CEPAL recomendó sustituir importaciones y se montaron industrias ineficientes, especialmente en el sector textil protegidas por aranceles altos sin ser competitivas. Cuando en los 90 se hace la apertura económica de Colombia, estas empresas no eran competitivas.”

La apertura económica “consiste en que al introducir un elemento de competitividad extranjera, la calidad de los productos internos y la innovación aumentan, mientras que los costos tienden a bajar, de tal manera que es de mayor beneficio para el consumidor”, según lo explica el Banco de la República de Colombia.

Gracias a este sistema económico, China logró sacar a 400 millones de habitantes de la pobreza.

El consumismo moderno

Kirsi Niinimäki, autora del libro Consumer Behavior in the Fashion Field explica que “los consumidores en occidente compran ropa para satisfacer sus necesidades funcionales pero también las emocionales, culturales y sociales.” Y continúa “Los bajos precios de los productos han logrado que los consumidores hagan compras de forma impulsiva con un comportamiento no sostenible: sobre consumismo, uso muy corto y desecho rápido de los productos”

http-::www.luevo.com:
Toneladas de textiles terminan en la basura – fotografía tomada de http://www.luevo.com

Kim Kardashian con 71.4 millones (en aumento) de seguidores en Instagram es un ejemplo de la obsesión social por el sobre consumismo mencionado por Niinimäki. Tanto ella como sus hermanas tienden a mostrar en el reality, en sus app o en sus redes sociales, cuartos llenos de ropa, zapatos y accesorios, lo cual influye en sus seguidores a comprar de forma constante. En las redes sociales es normal encontrar testimonios de bloggers, donde publican todo lo que pueden comprar con poco dinero en tiendas de fast fashion, y donde en ocasiones estas personas admiten no estar seguras si lo comprado lo llegaran a usar.

Las emociones, parte esencial del ser humano, juegan también un papel importante en el momento de compra. “Los productos que se relacionan a nuestra propia construcción e identidad son evaluados de forma constante desde puntos de vista estéticos y sociales. El significado simbólico de los productos está conectado con la satisfacción psicológica por medio de una respuesta de emociones: la moda ayuda al consumidor a ganar una aceptación social”, explica Niinimäki en su libro.

Ella concluye que “muchas de estas prendas compradas por error terminan sin ser usadas. Precios bajos hacen que el consumidor compre por impulso, lo cual resulta en variadas ocasiones en un fácil descontento”. El interés de las marcas es un alto volumen en ventas, no el motivo de la venta o si esta es usada o no por el consumidor.

Cómo lograr los bajos costos

Las marcas dicen: esta tienda vende esta camiseta en 5 USD, yo la necesito por 4 USD, así que debes bajar el precio. Entonces nosotros lo bajamos. Después llega otro almacén y dice: ellos lo están vendiendo por 4 USD, así que tu target es de 3 USD, si lo puedes hacer por ese precio hacemos negocio, sino no.” Así es como Arif Jedkin, propietario de una fábrica de confección describe la guerra de precios en entrevista con Andrew Morgan, director del documental The True Cost y columnista para el periódico The Huffington Post.

Según Morgan, se estima que existen unos 40 millones de trabajadores en el sector de la confección en el mundo, 85% son mujeres. Muchas reciben un salario de menos de 3 USD al día en países como Bangladesh.

Testimonio de Shima Akhter en The True Cost: “Cuando comencé a trabajar en una empresa de confección en Dakha mi salario era de 10 USD al mes. A veces llevo a mi hija conmigo a la fábrica, pero dentro es terriblemente caliente y hay químicos los cuales son peligrosos para los niños.” Miles de madres se ven obligadas a dejar a sus hijos con familiares, lejos de la capital con la posibilidad de verlos solo una vez al año. Para Shima, el único consuelo es pensar que su hija tendrá un mejor futuro.

inhabitat.com
Fotografía tomada de http://www.inhabitat.com

En varios países del Asia las condiciones de trabajo son tan pobres como los trabajadores: la seguridad, los derechos y el salario mínimo son inexistentes. “Yo formé un sindicato en mi trabajo. He sido la presidenta desde su formación. Nosotros entregamos una lista de demandas y los gerentes la recibieron. Después tuvimos un altercado. Ellos cerraron la puerta y con ellos 30 a 40 trabajadores nos atacaron y nos pegaron. Usaron sillas, palos y cosas como tijeras para golpearnos. Más que todo nos patearon y pegaron puños en el pecho y el abdomen y golpearon nuestras cabezas contra la pared.” Testimonio en el documental The True Cost.

Pero el tema social solo es una parte del problema. Un estudio de Greenpeace muestra que “incluso cuando la cantidad y porcentajes de sustancias químicas encontradas en la ropa puede parecer pequeña, si se suma todo el proceso, se pone de manifiesto que el problema es realmente preocupante.” Y es que el 25% de los químicos producidos en el mundo son utilizados en la industria de la moda como lo menciona Niinimäki: “Se estima que la industria compromete alrededor del 5% del impacto ambiental y las emisiones de gas” producidos desde los hogares por uso de lavadoras caseras y químicos encontrados en jabones domésticos.

En Kanpur, India “todos los días más de 50 millones de litros de aguas residuales tóxicas salen de las curtidoras locales”, afirma un productor de cuero entrevistado por Morgan. Se estima que el agua será uno de los recursos naturales más escasos en un futuro no muy lejano además del gran problema de salud causado en los habitantes de la zona.

gizmodo.com
Curtidora en la India – fotografía tomada de http://www.gizmodo.com

Pero el problema es más grave si se tiene en cuenta que esta industria esta en el vergonzoso puesto número dos en dos categorías: en uso de agua solo es superada por la agricultura y en el impacto ambiental solo la sobrepasa la industria petrolera. Según datos de Niinimäki, en el 2006 se concluyó que “la producción de ropa y telas esta en 30 millones de toneladas anuales” y continúa: “Mientras más se venda en los países occidentales, más se producirá en los países asiáticos. Allí el impacto es polución ambiental causando la muerte de personas y en los países occidentales se esta incrementando la basura textil.”

En el estudio de Greenpeace se estima que “en EE.UU los 13,1 millones de toneladas de productos textiles generados en 2010 supusieron un 5,3% de los residuos municipales.” La publicidad y la sociedad nos dicen: compra, usa, desecha y vuelve a comprar.

Y aunque la ropa se regale tiene implicaciones culturales y ambientales “mucha de esta ropa la envían a países de Asia o África. En África el valor cultural de la producción local se ha visto gravemente afectada” afirma Niinimäki. Técnicas centenarias de tribus africanas se ven perjudicadas por el consumismo capitalista. ¿Cómo nos sentiríamos en Colombia si el sombrero vueltiao’ o las mochilas Wayuu fueran remplazados por productos chinos?

Pero el impacto ambiental no solo se debe a los procesos textiles, comienza desde la semilla. Estas han sido genéticamente modificadas por empresas como Monsanto y requieren una gran cantidad de pesticidas y fertilizantes, afectando la tierra para futuros cultivos y la salud de los cultivadores. Vandana Shiva, activista ambiental en entrevista en The True Cost habla sobre como los químicos para los cultivos se conocen con el nombre de “narcóticos ecológicos: cuanto más se usan, más se necesitan

www.alamy.com
Riego de los cultivos de algodón – fotografía tomada de http://www.alamy.com

Y no se puede dejar por fuera la inexistencia de protocolos de seguridad en algunas fábricas. En noviembre del 2012, se produjo un incendio en la fábrica Tazreen Fashion ubicada en Dakha, capital de Bangladesh. Murieron 112 trabajadores y cientos resultaron heridos.

En abril del año siguiente, en la misma ciudad, varios trabajadores del edificio Rana Plaza se quejaron por las grandes grietas que presentaba la edificación. Un agente del gobierno ordenó evacuar el edificio, pero la mañana del 24, los ejecutivos de las fabricas convencieron a los trabajadores de que era seguro continuar con sus labores y amenazaron con despido inmediato a quienes no lo hicieran. Esa mañana tuvieron un problema con la luz, cuando los generadores eléctricos se encendieron, el edificio comenzó a temblar hasta desplomarse. Murieron 1.100 personas y más de 2.000 resultaron gravemente heridas.

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Edificio colapsado – fotografía tomada de www.oliverands.com/bangladesh-factory-collapse

Pero el cambio sí es posible

En el Texas Organic Cotton Marketing Cooperative cada uno de los cultivadores esta comprometido con la sostenibilidad de sus tierras cumpliendo los más altos estándares de calidad ambiental y social.

People Tree es pionera en Fair Trade. La compañía se ha aliado con artesanos y cultivadores para crear y desarrollar colecciones con estándares éticos, ecológicos y de desarrollo.

Stella McCartney es una compañía “responsable, honesta y un negocio moderno”. La empresa hace parte del Ethical Trading Initiative, con una visión donde todos trabajan en condiciones de libertad, seguridad e igualdad.

Alden Wicker creó el blog EcoCult con el propósito de hablar sobre una moda responsable. En este se encuentran marcas con conciencia social y ambiental. Es cofundadoras del Ethical Writers Coalition, grupo de escritores quienes apoyan un estilo de vida ético y sostenible.

Nudie Jeans le paga a sus trabajadores en India el salario según el costo de vida, donde además ofrecen un área de trabajo con igualdades y ambiente ético. Son miembros de Fair Wear Foundation para garantizar una producción bajo condiciones de igualdad.

Reflexionemos

Según Alejandra Sánchez de CNN Expansion, “el fast fashion continuará mientras la moda exista”. ¿Realmente será así?

Larhea Pepper cultivadora de algodón orgánico en Texas, EEUU, en entrevista con Morgan piensa que para los empresarios lo “importante son los beneficios y no toman en consideración ¿este costo a qué precio? El precio de contaminar agua, de la mano de obra, de los barrotes en la ventana, que la gente muere cuando hay un incendio, el precio de no tener acceso a educación ni servicios de salud

Es nuestro deber ser consumidores social, ambiental y éticamente responsables y pensar en nuestro futuro y el de las próximas generaciones. Es cuestión de reflexionar a la hora de comprar.

La gente no tiene idea lo difícil que es para nosotros hacer la ropa. Solo la compran y la usan, creo que esta ropa se hace con nuestra sangre.” Dice con lagrimas en los ojos una mujer en The True Cost.

El cambio esta en nosotros.

 

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