Madrid

La Península Ibérica ha sido territorio de barbaros, cartagineses, romanos y musulmanes; y es precisamente de estos últimos de quienes se tienen los primeros datos de Madrid. El emir Muhammad I (852 – 886 de nuestra era) ordenó construir una fortaleza cerca al río Manzanares, donde hoy se encuentra el Palacio Real.

Fueron varios los siglos donde los monarcas reunieron su corte en Madrid, pero no fue hasta 1561, cuando Felipe II se trasladó por completo a la desde entonces capital de España.

Carlos II murió sin descendencia dejando al país sin monarca. Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y María Teresa de España, reclamó el trono de la península. Debido a que el reino de Aragón apoyaba a Carlos de Austria como rey y María Teresa había renunciado a la corona al casarse, se dio la conocida Guerra de Sucesión. Finalmente fue Felipe V quien se posicionó como rey de España en 1701.

Fue él quien trajo las costumbres de la corte “a la “ francesa donde fue educado, a un palacio de tradición estricta y católica. En 1808, Napoleón invadió España e impuso a su hermano José Bonaparte como nuevo rey.

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Palacio Real

Arquitectura:
Son precisamente estas complejas influencias extranjeras las que hacen de Madrid una ciudad única: variedad de estilos arquitectónicos logrando crear una armonía única.

La Plaza Mayor con su fachada de ladrillo rojizo es un ejemplo de la época de los Habsburgo. Todavía existe una zona conocido como Madrid de los Austrias.

Durante la época de los Borbones se construyeron el Museo Municipal y el antiguo Hospicio de Pedro Ribera. Felipe V ordenó en 1737 la construcción del Palacio Real, el cual estuvo a cargo de los arquitectos italianos Filippo Juvarra y Giambattista Sacchetti.

El rey Carlos III decidido a igualar a Madrid en belleza con otras ciudades europeas, hizo grandes cambios en la ciudad: instaló un alumbrado público y organizó una especie de vigilancia en la noche para incentivar la vida nocturna. El Paseo del Prado, interrumpido por las fuentes de Cibeles y Neptuno dieron camino a algunos de los lugares más importantes de la cultura y arte madrileño. Es así como a lo largo de esta calle se encuentran el antiguo museo de Ciencias Naturales, hoy Museo del Prado, el Observatorio Astronómico y el Jardín Botánico.

Madrid también fue testigo de la influencia Art Nouvou y Art Deko en la arquitectura, y aunque no son muchas las edificaciones que se ven en el centro con este estilo, si hay algunos detalles que resaltan a la vista cuando se observa con atención.

La Puerta de Europa es símbolo del Madrid moderno, así mismo las dos torres inclinadas sobre la Plaza de Castilla y la Torre de Picasso.

Arte y cultura:
El Museo del Prado es una parada obligada en Madrid. Observar las Meninas de Velázquez, solo por mencionar uno de mis cuadros preferidos, es algo indescriptible para quienes amamos el arte. En los museos Reina Sofía y von Thysen se encuentra también una extensa colección de pinturas.

Pero además de los museos, sería imperdonable no ir a un tablado de flamenco o si se tiene la oportunidad a la zarzuela.

Donde ir a comer
Para mi, la gastronomía española es de las mejores por su variedad, frescura e incomparable combinación de sabores.

El Perro y la Galleta es un pequeño restaurante con una decoración única que me recuerda a Londres: cuadros de perros y hermosos platos blancos con figuras en azul. La comida es simplemente deliciosa y el postre de chocolate amargo una obligación.

En La Maquina, ubicado en la calle Jorge Juan, se puede degustar un pulpo y unas navajas exquisitas.

Ten con Ten es otro de los lugares de moda. Al leer la carta se quiere pedir todo, mi recomendación: los penne con trufas negra.

El Paraguas, de comida tradicional española es uno de los más elegantes de la ciudad. Muy recomendados son el gazpacho y los calamares en su tinta con arroz encebollado. El postre Reina de Saba es para los verdaderos amantes del chocolate.

El Botin, restaurante fundado en 1725 es el más antiguo del mundo según el libro Guinness Records. Su especialidad: cochinillo hecho en un “horno de asar, en el que la leña de encina proporciona el calor y el aroma inconfundibles que, en unión de los ingredientes usados según su fórmula antiquísima, permiten obtener los asados clásicos al estilo castellano”.

Platea es un espacio de varios puntos de comida, cada uno con una especialidad. Se puede degustar una gran variedad de tradicionales tapas acompañadas de una fría cava.

El Mercado de San Miguel esta ubicado la zona vieja en el centro de Madrid. Lograr conseguir una mesa puede ser casi imposible, pero es donde en un cono de papel periódico me he comido el mejor pulpo hasta ahora.

 

De compras
Madrid es una ciudad para descubrir pequeñas boutiques de diseñadores independientes o caminar por Calle Serrano donde se encuentran los almacenes de las grandes casas de moda.

La calle Jorge Juan aloja algunas pequeñas boutiques, como por ejemplo Bgo & Me. Carmina y un almacén donde se encuentran hermosos guantes de cuero en calle San Maximo 31 son otros lugares para visitar. En las ferias artesanales se encuentran piezas hechas a mano con diseños únicos, entre ellos tocados y elaboradas joyas; les recomiendo buscar la Platería Rosa Lorite.

Una ciudad para recorrerla caminando, adentrarse en sus calles y sorprenderse mientras se admira su arquitectura, historia y belleza. Y si te gusta trotar, no dudes en empacar tus tenis y correr por el Parque del Retiro.

 

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