La moda en la economía árabe

Mientras varios países han entrado en un receso económico en los últimos años, la economía de los países árabes continúa en crecimiento. Las proyecciones calculan que en el 2020 se llegue a 2.6 trillones de dólares, y la moda hace una importante y significativa parte de este incremento.

La moda modesta es como se le llama a la moda de la mujer musulmana. Sin dejar a un lado su cultura ni religión, al tiempo que países como Francia debaten el uso del hiyab y mujeres cristianas buscan opciones para vestir acorde a sus creencias, en los países árabes crece la demanda y oferta de prendas de diseños “modestos”.

La moda musulmana ha dejado de ser un tema netamente religioso en los países árabes, para convertirse en tema global. Muchas mujeres buscan alternativas sobrias acorde a sus creencias y personalidades ya que no todas se ven reflejadas en las tendencias presentadas por las grandes casas de moda e it-girls. Las razones pueden ser desde la fe que profesan, su personalidad, timidez, complejos de su cuerpo e incluso comodidad y sencillez.

Según el reporte global de la economía islámica, la moda modesta tuvo ventas por 243 billones de dólares en el 2015, esto corresponde al 11% de las ventas totales en vestuario y accesorios.

Los países árabes han entrado ha hacer parte de la globalización. Dubái, destino turístico de lujo, se ha convertido en referente en diseño y arquitectura, entre otros. Esto ha hecho que occidente observe su gente, su cultura y la forma de vestir.

La influencia musulmana crece a nivel mundial de forma constante. Son 1.6 billones de musulmanes hoy, mientras el Centro de Investigación Pew estimula que para el 2050 está población crecerá a 3 billones. El islam sería la religión más importante y con mayor número de fieles a mediados de este siglo.

Con las redes sociales ha incrementado el número de influenciadores, bloggers y vloggers quienes han personalizado su vestuario acorde a su religión de una forma antes no posible. Son personas quienes han entrado a jugar un importante papel en la globalización cultural de sus países. Con el aumento en la demanda de vestuario, se espera que para el 2019 las compras crezcan en un 82% en comparación al 2013, según el Instituto Global para la Economía Islámica.

En el 2015 se presentó la primera versión de Dubái Design Week (adicional al Dubái Fashion Week) con 23.000 visitantes provenientes de todo el mundo para presenciar las colecciones de más de 150 diseñadores locales e internacionales.

Aún no hay un diseñador islámico de moda modesta de reconocimiento global, pero las diversas marcas multinacionales han sabido aprovechar el momento. DKNY y Dolce & Gabbana son dos ejemplos de grandes casas quienes han creado colecciones capsulas acordes al Ramadán para ser vendidas de forma exclusiva en el golfo árabe.

El Concilio Islámico de Moda y Diseño fue fundado para apoyar el diseño y las profesiones creativas en esta región. La cultura y el arte forman otro ingrediente importante en la economía islámica, donde se ha notado un aumento en la inversión de piezas de colección de arte contemporáneo. No en vano se inaugurarán en el 2017 en Abu Dabi dos sedes de los museos más representativos del arte clásico y moderno: el Guggenheim y el Louvre.

 

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