Historia de la filigrana

Les comparto una pequeña parte de mi trabajo de grado titulado “Manos Orfebres – un recorrido por los talleres de la filigrana momposina”. Es un homenaje a aquellas personas quienes con sus manos crean lo que yo considero arte.

portada (oswaldo)

En la colonia, el oro y la plata de América Latina llenaron los tesoros de la corona española, arrebatándole un elemento de connotaciones religiosas, culturales y de comercio a los indígenas. Las esmeraldas y el oro colombianos terminaron en joyas elaboradas por joyeros europeos para reyes y aristócratas.

El territorio colombiano tiene una tradición joyera desde la época prehispánica. Los indígenas eran grandes orfebres quienes manipulaban el oro y el tumbaga (mezcla de oro y cobre). Este oficio con significados religiosos se estima que comenzó mucho antes de Cristo. En Perú se han encontrado piezas situadas en la línea del tiempo 1500 años antes de la era cristiana.

Los indígenas Sinú se caracterizaron por su elaboración de piezas en oro para adornar templos y adorar a sus dioses. Las orejeras en abanico hechas en oro fundido, son de los trabajos más representativos de esta cultura. Los Sinú fundían el oro o la tumbaga en lamentos con los cuales creaban joyas en una técnica similar a la filigrana antes de la influencia árabe traída por los españoles.

Habitantes de zonas como el Tayrona, los indios Quimbaya del Tolima, los Muiscas y nativos de Calima fueron orfebres durante la época prehispánica. Los indígenas elaboraban elementos con metales preciosos extraídos por ellos mismos en regiones mineras o adquiridos en trueques comerciales con otras tribus de territorios ricos en oro y cobre.

Mompós es reconocido por su arquitectura, la importancia histórica durante la colonia gracias a su estratégica ubicación y ciudad pionera en apoyar a Bolívar en su campaña de independencia de la corona española. Desde 1995 fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Mompós también es famoso por la joyería en filigrana. Gracias a su estratégica ubicación por donde circulaba la gran mayoría del oro y la plata para los reyes de España, la herencia de los Sinú y la influencia árabe durante la colonia, los artesanos comenzaron a convertirse en especialistas en la técnica de filigrana perfeccionándola cada día más.

En años de la conquista Mompós fue uno de los lugares más importantes y reconocidos. Era en esa pequeña isla a orillas del río Magdalena, donde llegaban importantes embarcaciones de preciadas mercancías. Esto llevó al comercio de oro y plata, el cual continuó de forma significativa en los años posteriores a la independencia. Fueron varias las gloriosas y prósperas décadas de esta pequeña población.

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Alejada de los piratas y corsarios y con grandes cantidades de los apetecidos metales provenientes de la Gran Colombia, se generó una importante concentración de artesanos orfebres quienes podían trabajar con tranquilidad y dedicación6. Joyas hechas a base de refinados hilos en oro para crear hermosos diseños gracias al delicado y paciente trabajo manual que asemejan un encaje parisino de la alta costura. Esa práctica artesanal se convirtió en una tradición pasada de abuelos a padres y a su vez a sus hijos.

Los talleres de filigrana en Mompós funcionan todavía como la jerarquía medieval: existe un maestro, quien trabaja con oficiales y aprendices, solo después de que el aprendiz logré enseñarle a otros el arte de la filigrana puede considerarse un oficial. Según Liliana Herrera, de Magalys Joyería, pueden pasar hasta 30 años para que un maestro nombre a alguien su igual.

La paciencia es una de las grandes virtudes para el trabajo de la filigrana. Crear unos aretes en oro desde la fundición del metal hasta la finalización de la joya puede durar hasta tres días de acuerdo a su complejidad. Hasta hace algunas décadas, los maestros orfebres ponían a prueba a aquellos entusiastas quienes tocaban a sus puertas deseosos de aprender.

La prueba consistía en sentar al futuro aprendiz en un banco al sol, con una cubeta llena de agua y una cuchara, por lo general de madera. La tarea del aprendiz era revolver el agua hasta espesarla. Si la persona desistía poco tiempo después de comenzar, el maestro lo consideraba no apto para el trabajo. Pero aquellos quienes se quedaban el día entero revolviendo el agua sin quejas ni oposición, era aceptado por el maestro como aprendiz.

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Hoy, con la plata como principal metal para el trabajo de la filigrana, maestros como el papá de Liliana, quienes llegaban a trabajar más de 3000 gramos de oro, se niegan a hacer joyas en plata porque va en contra de sus principios como orfebres.

Para quienes quieran conocer más sobre la filigrana y ver las fotos y el resto de la investigación, feliz de enseñarles el libro completo.

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Los atardecer más hermosos, los he visto en Mompós
Todas las fotos son propias y tienen los derechos reservados.
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