Mercado de almas

Con motivo al Día Mundial Contra la Trata de Personas, les comparto esta investigación realizada en el 2014.

La esclavitud fue una de las formas de ingreso más prosperas durante la colonización de América. Millones de hombres y mujeres fueron extraídos en contra de su voluntad de sus países de origen en África para que trabajarán en las minas de ora y plata, los cultivos de caña de azúcar o de algodón en los países del nuevo mundo. Su precio, se les ponía de acuerdo a sus condiciones físicas y capacidades, y eran vendidos igual que en una feria de ganado. Se exhibían ante los clientes, se mostraba su cuerpo haciendo énfasis en su estructura ósea y capacidad para obedecer y se vendían al mejor postor. Las familias eran separadas, eran mercancía, un producto, igual a un animal con un valor comercial, no personas con corazón, alma y sentimientos.

Cuándo se logró abolir la esclavitud luego de la guerra civil en Estados Unidos en el siglo XIX se pensó que podría ser el fin de esta forma de trabajo forzado, pero ese no es el caso. Casi un siglo y medio después de la guerra, esta forma de trabajo obligado, así sea ilegal, continua a nivel mundial, con un agravante: cada vez es más fuerte y se le conoce como trata de personas, la nueva esclavitud del siglo XXI.

Son varias las mafias internacionales que se benefician de este lucrativo negocio, entre esas se encuentran las más famosas y crueles como la la Yakuza japonesa, la Bratva de Rusia y la colombiana con sus diferentes carteles quienes han manejado el tráfico de drogas durante años. Las mafias y grupos terroristas a nivel mundial se lucran de forma económica con el comercio de drogas, armas y personas, en ese orden de importancia e ingresos. Cada vez el comercio humano en contra de voluntad de sus victimas coge más fuerza a nivel mundial, y países como Colombia, famoso por sus “hermosas mujeres” es uno de los orígenes de trata de blancas, como también se le conoce a este negocio, de donde más personas son abusadas, tanto a nivel interno como externo.

Pero son pocos los datos que se conocen en el país sobre la trata de personas, y mucho menos existen datos confiables sobre el tema interno. Algunas organizaciones en el país han logrado recolectar algunas cifras, pero al compararlas estas se contradicen. Aunque la sociedad piensa que la trata de blancas es un tema únicamente transnacional y de explotación sexual, se ha logrado identificar otras modalidades, siendo la sexual la más común. Se presentan casos de esclavitud (menos común) en trabajos o servicios forzados donde también son reclutados los hombres, servidumbre, explotación de la mendicidad ajena, matrimonio servil, extracción de órganos u otras formas de explotación. En estos últimos, como lo expone Ángela Ospina en su investigación sobre el tema, las organizaciones en Colombia no tienen conocimiento real sobre el tema de la extracción de órganos a nivel nacional o internacional, pero si existen testimonios de personas  victimas de este delito.

La trata de personas, en cualquiera de sus casos se puede dar en dos escenarios: entre países que es la más común y conocida, pero igualmente se da interna. En el tema transnacional, igual que a nivel nacional, las cifras son contradictorias. Lo que si es cierto, es que del total de victimas son más o menos el 70% mujeres, en gran parte menores de edad, incluyendo niñas de hasta 10 años y el 30% hombres.

Ángela Ospina, en su investigación para la Fundación Mariano Ospina identifica diferentes razones por las cuales se da este delito en Colombia:

  1. pobreza y explotación económica
    1. Colombia es un país con grandes diferencias socioeconómicas y problemas en la educación. En el 2010 la cifra de personas en pobreza extrema fue del 46%, una cifra alarmante. A esto se le suma la alta deserción escolar donde muchos niños comienzan sus estudios de primaria pero no terminan el colegio y mucho menos logran un cupo en educación superior
  2. Violencia, conflicto armado, narcotráfico y desplazamiento forzado
    1. Vivimos en un país en una guerra no oficial desde la década de los años 50 del siglo pasado. Han sido varias las guerrillas que han azotado la vida de los campesinos. Algunos de los grupos han comenzado sus acciones ilegales armadas por razones políticas, pero luego de la década de los 80, cuando surgió el narcotráfico, esos ideales se han perdido para todos terminar involucrados en este negocio. Debido a estos conflictos las mujeres han sido las que más han sufrido, no solo porque se llevan a sus hijos para combatir en los grupos, sino porque también son usadas ellas mismas como objeto sexual y para la venta. Son las mafias quienes manejan el negocio de la prostitución. Como varios estudios en Colombia lo mencionan, los propios jefes armados se llevan a las niñas o ellos mismos se instalan, así sea en contra de la voluntad de sus padres, en las casas y abusan de forma deliberada de ellas, sin importar la edad de la menor.
  3. Violencia de género y relaciones de poder
    1. Varios países de Latinoamérica, en especial Colombia, son de cultura machista, donde la mujer no tiene igualdad de derechos desde un punto de vista cultural. Desde lo político y legal se han hecho esfuerzos, pero no son suficientes, es por esto que las mujeres aún reciben salarios más bajos por desempeñar el mismo trabajo y son pocas las que logran puestos ejecutivos altos en las empresas. Esto se refleja también en el trato en contra de la mujer, donde son utilizadas, engañadas y maltratadas por los hombres ya que estos se creen “superior” al género femenino

Otro punto no mencionado en este estudio, se debe a los grandes ingresos recibidos por este negocio ilícito para las mafias a nivel mundial, ya que se estima que las redes de tráfico de personas tienen unos ingresos de aproximadamente 63 billones de pesos al año. La necesidad de muchas de las victimas de buscar un mejor futuro en otros países, la corrupción en la política por parte de las mafias, la ignorancia de las personas y su fácil manipulación y el escaso control en algunas de las fronteras, solo ayudan a facilitar a nivel interno e internacional este negocio donde todos logran un fin económico a excepción de la propio perjudicado ya que ella no recibe ningún tipo de pago a cambio de vender su cuerpo.

El problema interno en Colombia se ha incrementado debido al turismo sexual del país, especialmente en ciudades como Cartagena y Medellín donde es más evidente. La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, denunció que en Medellín se ofrecen paquetes los cuales incluyen alojamiento, consumo de droga y servicios sexuales a turistas. El estudio hace énfasis sobre el problema de la explotación sexual infantil en la ciudad, incluso por encima de Cartagena.

Esto se debe en parte a la herencia que tiene la ciudad del narcotráfico de los años 80, donde modelos, actrices y mujeres “bonitas” deseaban estar con los traficantes, “el poder y el dinero atraen” como se dice comúnmente. De aquí surgió una ola imparable de cirugías estéticas en la ciudad, para así lograr ese ideal del belleza del narcotráfico de donde surgieron historias tan famosas como “Sin Tetas no hay Paraíso”.

Hoy, Medellín conocida como la ciudad más innovadora, se ha convertido en un centro turístico, desafortunadamente no como se desea. No solo son los mochileros y los turistas de hostales quienes vienen a consumir droga y buscan prostitutas de todas las edades, también han llegado turistas de “alto perfil” quienes buscan las mismas atracciones pero con más presupuesto. Muchos de esos viajeros llegan por la buena calidad y bajo precio de la droga, especialmente de países como Israel, Estados Unidos, Italia y Alemania y se encuentran al llegar con esta oferta adicional de niñas y mujeres.

Es un tema donde la población calla pero no es ajena. Los mismos taxistas se han vuelto intermediarios del negocio. Ellos recogen a los extranjeros en una fiesta, ofrecen los otros servicios y se quedan con el 10% de comisión sobre el pago total. Testigos visuales, e incluso Carlos Medina, jefe de justicia y seguridad de la UNODC en Colombia, confirman que existen catálogos, como en tabletas digitales, para que los clientes escojan las niñas, adolescentes y mujeres que desean contratar, no hay discriminaciones de edades. Medina comenta que “el narcoturismo lleva a la demanda de servicios sexuales, pero que hay un círculo completo donde niños, niñas y adolescentes entran en juego, no solo como explotados sino haciendo parte de la cadena del microtráfico porque son los que surten de droga a quien abusa de ellos y además la consumen”.

A los catálogos se le suman centenares de páginas web donde se ofrecen paquetes completos a turistas quienes su objetivo es visitar la ciudad con el único fin de consumir drogas y tener relaciones sexuales con menores de edad, pero estas páginas no pueden ser visitadas desde el país, solo desde el extranjero. También se suman varios blogs donde los turistas dan testimonios e incitan a visitar al país con el fin de probar la “mejor droga y sexo”. Los turistas de España, Estados Unidos y México son, según fuentes, quienes mejor pagan los servicios sexuales. Pero no existe un perfil específico de clientes, solo se sabe que estos van desde todas las edades y estratos con diferentes preferencias. Se han tenido denuncias incluso de niños de cinco años quienes han sido explotados sexualmente por turistas. Incluso los niños son usados para videos de pornografía infantil que luego son vendidos en otros países.

En Medellín existen 274 (dato del 2014) menores registrados actualmente como victimas de explotación sexual, una cifra alarmante ya que se sabe que es un tema el cual no se denuncia ni se llevan registros. A esto Medina explica que “los programas de prevención en Medellín son buenos pero su dimensión no alcanza para el tamaño del problema. Hay que hacer mucho más.”

A la problemática de la explotación sexual se le suma que Colombia a nivel judicial se ha enfocado más en el tema de las violaciones y no en la explotación. Los grupos armados al margen de la ley son algunos de quienes manejan este negocio en Colombia, especialmente en Medellín, Bogotá y Cúcuta, los jefes de las bandas comienzan a tener relaciones con niñas de 12 años, sin oposición alguna, por un lado son los propios padres quienes incitan a que sus hijas sean elegidas a cambio de beneficios o por temor y amenazas por parte de los integrantes armados. Estas bandas incluso llegan al punto de vender o subastar la virginidad de las niñas. Esta última es una practica bastante frecuente en países del Asia, especialmente en Japón con la Yakuza o en países del África donde algunos creen que tener relaciones con una virgen puede curar enfermedades como el VIH.

La Yakuza, es una de las que más rentabilidad le saca al tráfico de mujeres para la explotación sexual. Es así, como centenares de mujeres colombianas, seducidas por mentiras como oportunidades de trabajo y un mejor futuro, son engañadas a viajar a otros países, entre esos Japón y Honk Kong, para luego ser utilizadas como trabajadoras sexuales. Los contactos de la Yakuza no tiene límites, es así como Gloria Guzmán, juez penal en Colombia quien ha manejado el tema de la trata de personas durante años, se pregunta como es posible que la embajada entregue visas a niñas sin trabajo, recursos, conocimiento del idioma y sin contactos en el país a donde se dirigen, los documentos son entregados de forma rápida y sin inconvenientes. Una vez estas niñas llegan al país de destino, son explotadas sexualmente, sus captores les retiran sus documentos y les hablan de una gran deuda. Es así como testimonios mencionan que al salir de Colombia tienen una deuda de 50 millones de pesos colombianos, cuando llegan al país de destino esa deuda es de 100 millones y en vez de pagarla, se va incrementando de forma mágica, ya que incluso les cobran los minutos que salen para llamar por teléfono y de repente deben pagar 250 millones o más.

Pero uno se pregunta a que se debe la falta de denuncia. Tanto en Colombia como en otros países donde el negocio es la explotación sexual de niñas, adolescentes y mujeres, se les infunde temor: amenazan a sus familias, hijos, su propia vida. Las mujeres son maltratadas hasta el punto que pierden todo tipo de voluntad, “incluso olvide mi propio nombre” como se menciona en uno de los tantos testimonios de victimas. Los proxenetas se encargan incluso de que quienes son explotadas se vuelvan consumidoras de drogas “si no son viciosas uno mismo las vuelve o hace que las compañeras las inciten, además así preguntan menos y se acostumbran más al negocio” comenta un proxeneta entrevistado por los investigadores y publicado por Elizabeth Reyes para El Tiempo.

El tema cada vez es más evidente, y desafortunadamente en Colombia y el resto del mundo existe una indiferencia social sobre este delito. Especialmente en nuestro país, el abuso sexual se ha convertido en un tema que ocurre solo en el campo donde se encuentran los grupos al margen de la ley, pero hoy en Medellín es imposible cerrar los ojos frente al problema.

Lugares como el Parque Lleras es reconocido por los habitantes de la ciudad como un lugar de prepagos y cada vez son más los turistas que se ven en hostales y hoteles, donde las leyendas urbanas de servicios de droga y sexo son más reales que historias. Es así, como se comenta entre muchos que uno de los hoteles más elegantes y costosos de la ciudad, fue construido con el fin de atraer clientes de alto nivel económico y poderles ofrecer drogas y mujeres.

Pero el tema ya no solo es en el Parque Lleras, se sigue extendiendo a barrios como Provenza y otras zonas de El Poblado, donde en calles concurridas por ciudadanos cada vez es más usual ver adolescentes prostitutas tocando en las puertas de lo que se sabe que es un lugar para la diversión sexual de los extranjeros, en la misma calle donde un domingo al medio día padres con niños salen a pasar un rato agradable en familia. Otros, reunidos en el café de siempre mientras trabajan, tienen que escuchar conversaciones de extranjeros de cómo miran un catálogo de niñas o hablan de su experiencia de la noche anterior y de la que van a tener ese mismo día como si se tratara de cualquier producto que se pudiera comprar en el supermercado, sin importar día u hora.

Es debido a esto, que jóvenes emprendedores y ciudadanos han decido aliarse en contra del turismo sexual. Su proyecto consiste en que este sea rechazado por la propia ciudadanía, en el barrio donde trabajan y pasan sus noches de forma agradable. Esto consiste en que los lugares que se unan tengan avisos iguales a los de “este es un espacio libre de humo” pero donde se lea: “Este espacio es libre de turismo sexual”. Un proyecto todavía en su primera fase, pero donde varios comerciantes de la zona han dado su apoyo cansados de ver como dos partes se lucran mientras la victima sufre y donde la policía no hace nada al respecto.

2 comentarios en “Mercado de almas

  1. El turismo sexual se da en aquellos lugares donde hay evidentes condiciones de pobreza económica de las personas, de un nivel educativo bajo, corrupción de autoridades publicas o falta de oportunidades de empleo formal. En el caso de las mafias, donde hay mucho dinero de por medio, siempre estarán dispuestos a organizarse y ofrecer a personas que se dejan enganar o acceden por desesperación económica. En el caso de menores de edad es algo inaceptable y los gobiernos deben aplicar tolerancia zero. Como esta esta situación este 2018?

    1. Hola Carlos! Gracias por tu comentario. No tengo información actual, pero la situación en Colombia no ha mejorado. Precisamente la semana pasada desmantelaron una red de prostitución en Cartagena.

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